Cálculo de la huella de carbono de las empresas
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Huella de Carbono Corporativa: La Clave para el Desarrollo Sostenible

La huella de carbono corporativa es la métrica fundamental para medir el progreso de la acción climática empresarial. Permite comprender el impacto real de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y, lo más importante, tomar decisiones estratégicas para reducirlas en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

También conocida como inventario de emisiones de GEI, esta herramienta ayuda a las empresas a gestionar riesgos climáticos, identificar oportunidades clave de descarbonización y cuantificar sus avances a lo largo del tiempo.

La metodología más utilizada globalmente es la Norma Corporativa del GHG Protocol (GHGP), que se complementa con guías específicas para Alcance 2 y Alcance 3. También existen estándares ISO basados en el GHGP, como ISO 14064-1 y normas nacionales, junto con metodologías sectoriales especializadas.

¿Por qué es fundamental calcular la huella de carbono?

Calcular las emisiones de cada fuente de GEI permite cuantificar su impacto relativo y priorizar los esfuerzos de descarbonización donde realmente importan. Es el primer paso ineludible de cualquier estrategia climática, permitiendo monitorear emisiones, compararse con empresas similares y comunicar avances concretos a los stakeholders.

A nivel regional y global, diversos marcos regulatorios ya obligan a miles de empresas a reportar anualmente su desempeño climático, generando un efecto dominó en toda la cadena de valor. La pregunta ya no es “si” una empresa necesita un plan de acción climática, sino “cuándo” comenzará a implementarlo para asegurar su resiliencia en la nueva economía baja en carbono.

La mayoría de los gobiernos se han comprometido con planes de transición climática —alineados con la Agenda 2030— que progresivamente se incorporarán a marcos normativos regionales y globales. Esto genera importantes implicancias para las empresas: riesgos de mercado, legales, tecnológicos y reputacionales, cuyos impactos financieros los inversionistas exigen conocer cada vez más.

Agencias reguladoras como la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) en Chile, y el Parlamento Europeo han publicado nuevos marcos regulatorios que exigen transparencia climática a las empresas que cotizan en bolsa.

Entendiendo los alcances: ¿Dónde están las emisiones?

Alcance 1: Emisiones directas de fuentes que la empresa posee o controla. Incluye combustión en hornos, calderas, generadores y vehículos de flota propia. También considera fugas accidentales de GEI (como refrigerantes de sistemas de aire acondicionado) y emisiones de procesos químicos o biológicos, como la producción de metano en biorreactores.

Alcance 2: Emisiones indirectas de la energía adquirida. Aunque las emisiones ocurren donde se generó la energía, la empresa debe contabilizarlas como usuario final. La electricidad es el caso más común, y es crucial usar los factores de emisión correctos tanto para la ubicación geográfica como para el método de reporte (basado en ubicación o en mercado).

Alcance 3: Otras emisiones indirectas en la cadena de valor que sean significativas. Dependiendo del tipo de negocio, se deben evaluar 15 categorías para identificar las relevantes, entre ellas:

  • Bienes y servicios adquiridos
  • Viajes de negocios
  • Emisiones financiadas (inversiones)
  • Uso de productos vendidos
  • Residuos generados en operaciones
  • Transporte y distribución (upstream y downstream)
  • Activos arrendados
  • Franquicias
  • Desplazamientos de empleados

¿Cómo se calcula en la práctica?

El cálculo se basa en una fórmula directa: datos de actividad × factor de emisión = emisiones de GEI

Este enfoque empírico permite convertir actividades concretas (quemar combustible, consumir electricidad, transportar mercancías, viajes aéreos) en emisiones cuantificables. Los factores de emisión están disponibles en fuentes reconocidas como IPCC, GHGP, EPA, DEFRA, EIA, AIE y Ecoinvent.

Las emisiones se expresan en kilogramos o toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e). Para ello, la cantidad de cada GEI se multiplica por su Potencial de Calentamiento Global (PCG), un factor publicado periódicamente por el IPCC que describe el impacto relativo de cada gas comparado con el CO₂.

Ejemplo 1: Cálculo de CO₂e

La empresa ficticia Antimax generó en un año:

  • 122.500 kg de CO₂
  • 100 kg de metano (CH₄)
  • 15 kg de óxido nitroso (N₂O)

Aplicando los PCG:

  • CO₂: 122.500 kg × 1 = 122.500 kg CO₂e
  • CH₄: 100 kg × 28 = 2.800 kg CO₂e
  • N₂O: 15 kg × 273 = 4.095 kg CO₂e

Total: 129.395 kg CO₂e

Ejemplo 2: Emisiones por consumo eléctrico

¿Cuántas emisiones generó consumir 2.000 kWh de electricidad en Argentina durante 2021?

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el factor de emisión es 0,29 kg CO₂e/kWh.

Cálculo: 2.000 kWh × 0,29 = 580 kg CO₂e

Este proceso se repite para todas las fuentes de emisión en los tres alcances, construyendo un inventario completo.

Generalmente, los alcances 1 y 2 son más directos de calcular, mientras que el alcance 3 presenta mayor complejidad. Sin embargo, este último suele representar la mayor parte de la huella corporativa, por lo que es fundamental priorizar las fuentes más relevantes.

Para realizar los cálculos, existen diversas opciones: desde hojas de cálculo Excel (disponibles en línea o desarrolladas a medida) hasta plataformas y software especializados, aunque su costo puede ser una barrera para algunas empresas.

Reportando resultados

El inventario debe incluir, como mínimo, emisiones de alcance 1 y 2. Sin embargo, es altamente recomendable identificar y calcular las emisiones significativas de alcance 3. Para determinar su relevancia, se pueden realizar cálculos preliminares de alto nivel o entrevistas con informantes clave que ayuden a identificar qué categorías no aplican o son irrelevantes para la operación.

Una buena práctica es preparar un Plan de Gestión del Inventario (PGI), que documenta la metodología empleada, las fuentes utilizadas, los mecanismos de recopilación y revisión de datos, criterios para estimar y excluir emisiones, y el tratamiento de créditos de carbono e instrumentos de mercado. Este plan puede ser un documento independiente o integrado al reporte de emisiones.

Los resultados se convierten en métricas anuales, semestrales o trimestrales que se comunican a través de informes de sostenibilidad, reportes financieros, informes integrados o plataformas sectoriales como CDP.

Próximos pasos: De la medición a la acción

Una vez establecido el perfil de emisiones para un año base, el camino continúa:

  1. Verificar los resultados con una entidad externa de reconocida experiencia
  2. Comunicar los resultados en un informe de resultados, reporte de sostenibilidad, reporte integrado o alguna plataforma como HuellaChile, Huella de Carbono Perú, CDP, entre otras.
  3. Establecer objetivos de reducción basados en ciencia, alineados con la Science Based Targets initiative (SBTi), para contribuir efectivamente a mitigar el calentamiento global
  4. Analizar medidas de eficiencia energética aplicables a la operación
  5. Desarrollar curvas de reducción marginal o abatimiento que relacionen costo vs. impacto de cada medida
  6. Diseñar una hoja de ruta de descarbonización que defina medidas principales, costos aproximados, impactos esperados y cronograma de implementación

En Vim Aeris acompañamos a empresas latinoamericanas en cada etapa de este camino, desde el cálculo hasta la implementación de estrategias de descarbonización que contribuyan al desarrollo sostenible de manera ambiciosa y realista.

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