Preguntas frecuentes.

Respuestas a las preguntas más comunes sobre medición, gestión y reducción de la huella de carbono en América Latina.

La huella de carbono es la cantidad total de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos directa o indirectamente por una organización, expresada en toneladas de CO2 equivalente. Calcular su huella de carbono es fundamental para identificar oportunidades de reducción de costos, cumplir con requisitos regulatorios y de licitaciones, mejorar la reputación corporativa y demostrar compromiso con la sostenibilidad ante clientes, inversionistas y otras partes interesadas.

El tiempo varía según el tamaño de la organización, la complejidad de sus operaciones y la disponibilidad de datos. Para una empresa mediana con información organizada, el proceso típicamente toma entre 8 y 16 semanas desde el inicio de la recopilación de datos hasta la entrega del informe final. Empresas más grandes o con operaciones en múltiples países pueden requerir de 3 a 6 meses.

Depende del país, sector y tamaño de su empresa. En América Latina, algunos programas son voluntarios (como HuellaChile) mientras que otros son obligatorios para ciertos sectores o para participar en licitaciones públicas. Además, cada vez más empresas grandes exigen a sus proveedores que midan y reporten su huella de carbono. Marcos internacionales como CSRD (Europa) e ISSB están expandiendo estos requisitos.

La huella de carbono corporativa (organizacional) mide todas las emisiones de una empresa en sus operaciones y cadena de valor (Alcances 1, 2 y 3), siguiendo el GHG Protocol Corporate Standard. La huella de producto evalúa las emisiones del ciclo de vida completo de un bien o servicio específico, desde la extracción de materias primas hasta su disposición final, usando estándares como ISO 14067 o PAS 2050. Ambos análisis son complementarios y sirven para diferentes propósitos estratégicos.

Una vez cuantificada su huella, nos enfocamos a trabajar con su empresa en fijar una meta de corto y largo plazo para reducir sus emisiones de carbono, y establecer una hoja de ruta hacia Net Zero, que puede basarse en implementar medidas de eficiencia energética, transición a energías renovables, optimización de procesos productivos, mejoras en logística y transporte, economía circular, o cambios en la cadena de suministro, entre otras. Priorizamos acciones según su potencial de reducción, viabilidad técnica y retorno de inversión. Nuestro objetivo es ayudarle a trazar una ruta clara hacia Net Zero alineada con la ciencia climática (SBTi).

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