La importancia que tienen las metas basadas en ciencia para las empresas
En un mundo en el que el cambio climático supone una amenaza sin precedentes para nuestro modo de vida, y donde el liderazgo de los gobiernos ha brillado por su ausencia, las empresas tienen la responsabilidad fundamental y la oportunidad única de liderar el camino hacia un futuro más sostenible.
Establecer metas de descarbonización “basadas en la ciencia” no es solo un paso para combatir el cambio climático, sino también un camino hacia la innovación, la sostenibilidad y el éxito económico a largo plazo.
¿A qué nos referimos con que las metas de descarbonización sean “basadas en la ciencia”?
La descarbonización consiste en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero —principalmente CO₂— para alcanzar un equilibrio de emisiones netas igual a cero.
Este esfuerzo es crucial para limitar el calentamiento global a niveles considerados seguros, según lo establece la investigación científica que respalda los objetivos del Acuerdo de París: evitar que la temperatura media global aumente más de 2 °C respecto a niveles preindustriales, haciendo esfuerzos adicionales para limitar ese aumento a 1,5 °C, umbral que marca el límite para evitar los impactos más graves del cambio climático.
En este contexto, la Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia (SBTi) se encarga de definir, promover, evaluar y validar de manera independiente las metas de reducción de emisiones que establecen empresas y organizaciones.
Una meta es considerada “basada en la ciencia” si está alineada con los niveles y la velocidad de descarbonización recomendados por la comunidad científica internacional para limitar el calentamiento global a 1,5 °C.
SBTi proporciona metodologías y criterios claros para que las empresas establezcan estos objetivos, impulsando la adopción global de metas climáticas ambiciosas, transparentes y compatibles con una economía baja en carbono.
Impacto medioambiental y beneficios económicos
La descarbonización de las empresas es de vital importancia en la lucha mundial contra el cambio climático. Más allá del impacto medioambiental, la descarbonización también promete beneficios económicos sustanciales.
La transición hacia tecnologías limpias y eficientes no solo reduce los costes operativos a largo plazo, sino que también abre nuevas oportunidades de mercado en una economía global que valora cada vez más la sostenibilidad (Voyko, Sycheva y Glisin, 2020).
Cumpliendo con los requerimientos y regulaciones
En general, los países de Latinoamérica cuentan con una base legal que establece su compromiso con el Acuerdo de París, y cada uno mantiene metas específicas que deben cumplirse progresivamente.
Algunos países ya han definido requerimientos y esquemas concretos en esta materia para reportar y reducir emisiones a empresas de gran tamaño o a aquellas que participen de licitaciones gubernamentales.
Paralelamente, en otras regiones se han implementado normativas como la CSRD, que obliga a las empresas de la Unión Europea a reportar sus emisiones, afectando indirectamente a compañías latinoamericanas que deben proporcionar información a esas cadenas de valor.
Además, grandes corporaciones internacionales han asumido compromisos claros de descarbonización que se extienden a sus proveedores.
Un ejemplo es el Proyecto Gigaton de Walmart, el cual buscó reducir o evitar una gigatonelada —equivalente a mil millones de toneladas métricas— de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en su cadena de suministro para 2030, meta que fue alcanzada en 2024.
Competitividad y reputación corporativa
Las empresas que están a la vanguardia de la sostenibilidad y la descarbonización disfrutan de una mejor reputación y de mejores relaciones con los clientes, los inversores y la comunidad en general.
Este compromiso con la sostenibilidad puede reforzar la fidelidad de los clientes y atraer inversiones alineadas con los principios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
Además, al invertir en innovación y tecnologías limpias, las empresas no solo reducen su huella de carbono, sino que también mejoran su competitividad en el mercado, preparándose para prosperar en una economía baja en carbono (Sofia et al., 2020).
Establecimiento de las metas basadas en la ciencia
El proceso de establecer metas de descarbonización eficaces comienza con una cuantificación clara de las emisiones actuales de una empresa. A partir de ahí, las metas deben alinearse con las recomendaciones científicas y los objetivos globales, como los del Acuerdo de París.
El desarrollo de una hoja de ruta para alcanzar estas metas implica inversiones en eficiencia energética, tecnologías limpias y, cuando sea necesario, compensaciones de carbono.
Ahora es el momento de actuar
La urgencia de actuar contra el cambio climático nunca ha sido tan crítica. Las empresas tienen el poder y la responsabilidad de encabezar este cambio hacia un futuro sostenible.
Las empresas que adopten un enfoque proactivo no solo contribuirán a un mundo más sostenible, sino que también se posicionarán como líderes en la economía del mañana.
Es hora de que las empresas de todos los sectores tomen medidas decisivas en favor de la sostenibilidad, allanando el camino hacia un futuro más verde y próspero para todos.
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